El liberalismo nace de la constatación de que la persona es
un fin en sí misma, que cualquier institución colectiva es una amenaza para la
libertad individual y, especialmente, el Estado es siempre sospechoso de abuso
y arbitrariedad.
Desde los Tratados sobre el Gobierno Civil de Locke o la
constitución americana de Jefferson, los liberales desconfían (desconfiamos)
del Estado.
La libertad de las personas incluye libertad de proyecto y
los proyectos de las personas, tanto si fracasan como si tiene éxito, suponen
una desigualdad de resultados y de status entre los hombres.
Por eso pensamos que la única igualdad concebible es la
igualdad ante la Ley. Esta igualdad tiene siempre dos consecuencia, anverso y
reverso de la misma moneda: la responsabilidad por nuestros actos y la
propiedad sobre los beneficios que nuestra acción reporte.
La defensa de la propiedad, de la vida y de la libertad son
valores absolutos, inherentes al propio ser de las personas y defendibles ante
cualquier potestad o jerarquía.
La rebelión y la disidencia frente a los que quieren
vulnerar estos derechos en nombre de la razón, la solidaridad, la moral o el
consenso es una obligación del hombre libre.
Desde los anarco-capitalistas que propugnan la supresión del Estado hasta los
quasi socialdemócratas krausistas existe una multiplicidad de compromisos que,
de menos a más otorgan al Estado credibilidad para proceder a la redistribución
de la riqueza o para inculcar convicciones en la población.
No son actitudes liberales:
· - Aceptar la planificación de la economía o de las
conductas decidiendo sobre el bien y el mal desde de un punto de vista moral,
sea por consenso o por revelación.
· - Aceptar que la historia tiene sólo una versión y
que toda disidencia debe ser silenciada.
· - Aceptar que es correcto apropiarse de parte del
patrimonio de alguien por el mero hecho de tenerlo o establecer beneficios a
determinados gremios o sectores de la producción mediante ventajas, descuentos,
subvenciones, exenciones, bonificaciones o cualquier forma de trato preferente
en relación con las demás personas.
· - Aceptar que las penas no hayan de ser
proporcionales al bien jurídico protegido o que es lícito discriminar
positivamente o negativamente a una persona por su pertenencia a un grupo, sexo
o tendencia.
Hoy podemos identificar dos actitudes respecto al
liberalismo:
· 1- Los que lo usan como adjetivo que disfraza
actitudes intervencionistas e imposiciones morales o se apropian del concepto
para dulcificar en apariencia sus fines socialdemócratas
· 2- Los que lo usan como personificación de Satanás,
última ratio de la maldad y el egoísmo y enemigo a batir en nombre del pueblo
del cual reclaman, que paradoja, la libertad de imponer a los demás la
salvaguarda del fracaso o del esfuerzo baldío.
Considero que Ciudadanos no es liberal salvo en el sentido de 1. Su programa contiene propuestas de intervención de la administración en
la vida de los españoles que sólo deberían corresponder a los jueces. Conserva
subvenciones, gabelas, tratos de favor a grupos étnicos o a emigrantes ilegales
o a gente con opciones sexuales distintas cuya existencia nunca ha propuesto
suprimir.
¿Qué nos queda a los liberales?
El actual PP parece haber rectificado la deriva
socialdemócrata que adquirió durante el mandato de Mariano Rajoy. Propone menos
impuestos, la supresión de algunas subvenciones, el cierre de algunas empresas públicas
completamente inútiles que sólo sirven para asegurar fidelidades previo pago…y
poco más.
Nada sobre el insostenible estado autonómico, las inacabables
subvenciones, el duopolio sindical y (que curioso) de la tv, la práctica
unanimidad en el pensamiento izquierdista que aqueja a la prensa otrora libre, la
inútil y carísima Universidad que sufrimos, el cheque escolar, el cheque
sanitario, las pensiones por capitalización, la inmigración ilegal….
¿Y VOX? Algunas buenas propuestas claro, buen espíritu
negociador, buen candidato, demasiada religión, toros y caza. No diré mucho más
porque yo los he votado y creo que son los menos malos. Pero no son liberales
tampoco.
Hay un partido llamado PLib cuyo programa estoy cotejando.
De todos modos dará igual. Si llego a votarles seré uno de los 4.500 que lo
haga y no servirá para nada.
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