lunes, 1 de junio de 2020

Ultraderecha, golpes de Estado y cintas de video


Sánchez ha dicho que la ultraderecha (ultraderecha es un concepto difuso que, según convenga, se refiere a VOX o a Cayetana o a cualquiera que se revuelva ante la apisonadora izquierdista) tiene una agenda propia que, supuestamente, incluye provocar a la izquierda -siempre virtuosa- para que, como inevitable reacción, movida por fuerza mayor y nunca por defecto o error propio, se vea obligada a inventar acusaciones infundadas contra la derecha. O sea que mentir es lógico – y obligado – y la culpa la tiene la ultraderecha….por desobediente.

Por todo esto, las falsas acusaciones que Pablo Iglesias ha lanzado sobre VOX son culpa de VOX. Pablo ha dicho que VOX quiere dar un golpe de Estado. No tiene ninguna prueba. Es decir que el único modo en que VOX puede probar que NO tiene intención de dar un golpe de Estado es negándolo. Está claro, para la izquierda y sus terminales mediáticas, que cuando el rio Iglesias suena….agua lleva.

Me recuerda a la ciencia ficción de los años 30 cuando situaba la acción en Venus. Venus es caliente, tiene nubes, no se ve nada…luego tiene dinosaurios y helechos gigantes. 

Absurdo, por supuesto, pero así reacciona el pensamiento mágico-simbólico. Nada más mágico que afirmar, sin reirse, que las políticas de izquierda aumentan la libertad y la prosperidad de los ciudadanos y, sorprendentemente, convencer a millones de personas de esta mentira.

VOX dice que NO quiere un golpe de Estado. No hay prueba alguna de que VOX quiera dar un golpe de Estado, pero se opone firmemente al gobierno social-comunista. De ello se deduce que VOX SI quiere dar un golpe de Estado (!)

Inconsistente y ridículo…salvo una legión de plumíferos amaestrados ponen el acento en la  tibia respuesta de VOX y no en la falsedad de las acusaciones que Pablo Iglesias hace. O en la dureza de las verdades de Cayetana y no en las insinuaciones ridiculizantes de Pablo contra Cayetana, que, como está escrito, el vicepresidente tiene todo el derecho a verter.

Imaginen que, en una discusión de tráfico el conductor de un Audi me insulta y amenaza. Yo salgo corriendo pero le tomo la matrícula.

Emprendo pesquisas gracias a las que me entero de que este señor que me ha insultado y ha amenazado es el médico ginecólogo XXXX

Imaginen que yo publico que el médico ginecólogo XXXX, en una revisión ginecológica, ha dormido a una paciente, la ha violado y ha conseguido que, en trance hipnótico, le firme un cheque que ha cobrado. Esto supone que le acuso de estafador, ladrón y violador. Son graves acusaciones de las que no tengo ninguna prueba.

Por supuesto el ginecólogo XXXX me denuncia y, en la vista, el Juez constata que no existen pruebas que apoyen mis afirmaciones. Sin embargo, en vez de procesarme por falso testimonio y calumnias, el Juez dice que "tampoco es para tanto, hombre ...." y que, "como el ginecólogo XXXX me ha provocado, al denunciante se le ha calentado la boca..".

Tampoco es tan importante. Pelillos a la mar.

Y, del mismo modo, ahora la izquierda, capitaneada por Sánchez, en vez de constatar la falsa acusación de Pablo Iglesias, la justifica por las “provocaciones” de VOX. O sea que, por haber reprochado a Iglesias su incompetencia, VOX merece ser falsamente acusado.
Pero esto no es todo. Ahora resulta que Espinosa de los Monteros debería haberse levantado y aplicado un correctivo a Pablo Iglesias, en vez de, ante la indefensión en la que le dejó el Presidente de la Comisión, levantarse e irse. Como no lo ha hecho, los de VOX son cobardes y no tienen huevos. O sea que, tras cornudo apaleado.

Ahora resulta que Cayetana debería haberse mordido la lengua ante el sarcástico tratamiento de Iglesias y, por no haberlo hecho, es implacable, cruel y provocadora.

Y no pasa nada y las ovejas pastan tranquilas mientras los lobos cercan el rebaño.

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