lunes, 8 de febrero de 2016

Contra las mordazas; contra los ediles demagogos

Quizá porque en mi juventud temprana, que es la época dónde se fijan las convicciones, existía la censura previa y en la facultad de Derecho maldecíamos todo atentado contra la libertad de expresión, me parece una barbaridad que en nuestro ordenamiento penal estén tipificadas conductas que sólo suponen un ejercicio de la libertad de expresión.
Nunca entendí por qué existía el delito de injurias. Si alguien es un hijo de puta y se lo dices cometes delito de injurias ¿por qué?
Otra cosa son las calumnias. Decir que alguien ha robado algo, sin haberlo hecho, debe de estar penado. No se puede tolerar que el honor, que es un derecho fundamental, sea lesionado impunemente por un calumniador. Pero, ¿insultar a alguien?... ¿por qué no? ¿Qué pasa, que no sabes defenderte nenaza? Si no sabes aprendes y si no te buscas a alguien que lo haga por ti. Puedo imaginar interesantes certámenes de insultos en donde lo más florido de nuestro idioma fuera esgrimido por espadachines de la invectiva.
Lo que si ha de establecerse es la obligación de que los responsables del medio en el que se produzcan los insultos (si fuera un medio cuyas inserciones estuvieran restringidas a la voluntad de los propietarios) faciliten el derecho de réplica en las mismas condiciones en las que se produjeron los insultos. Por lo demás, todo debería quedar en batallas florales.
Sin embargo se opta por la penalización. Se supone que el bien jurídico protegido es el honor.
Si yo le digo a una diputada “tienes pinta de guarra, de tirar las bragas a la pared y quedarse pegadas”, pueden Vds. llamarme grosero, impertinente, artista del mal gusto…lo que quieran que yo ya me despacharé. Pero ¿me podrían meter en prisión provisional por eso? Parece que a mucha gente le parece que está bien que sea así.
Si yo digo viva ETA, o viva HITLER o viva STALIN, estoy expresando públicamente mi deseo de que, aquellos que tanto asesinaron, continúen vivos. Puede ser un signo de debilidad mental, de crueldad impenitente, de maldad irreprimible, lo que quieran, en todo caso YO no mato a nadie diciendo eso. No robo a nadie, no quito nada a nadie. Otro puede decirme, en estúpida contestación a mi estúpida alabanza, viva el GAL, viva Montgomery o viva Yeltsin. Son libérrimas manifestaciones de la libertad de expresión.
Apología del terrorismo. Enaltecimiento del terrorismo. Humillación de las víctimas. Sólo palabras contra el derecho a ser idiota. Si las palabras ofenden es culpa del ofendido. No hay mejor desprecio que no hacer aprecio, y si te molesta, contesta.
Yo personalmente creo que los titiriteros encarcelados son siniestros personajes que, si pudieran o cuando puedan, reirían a carcajadas mientras a Vd. y a mí nos torturan en una checa. Pero aún no lo han hecho.
Lo que si considero inaceptable es que la encargada de contratar a los artistas de variedades no sea responsable de los contenidos de sus actuaciones.
Ella debió saber de qué se trataba. Si cesa o no al encargado de festejos no es indiferente. La responsable es ella. De hecho la responsable es la abuelita lobo, pero concedamos que una alcalde no puede estar a todo y detengamos la responsabilidad en la Sra. Mayer.
Y desde luego, se utiliza la prisión provisional en un sentido completamente pervertido respecto a su misión fundamental: impedir que el imputado se sustraiga a la acción de la justicia o haga desaparecer pruebas que podrían inculparle o confirmar su potencial culpabilidad.
¿Qué van a hacer los perroflautas del guiñol? ¿Huir de España a ayudar al ISIS? ¿Irse a las islas Caimán con los de Ocean Eleven? ¿Romper los muñecos?
Entramos en una pantomima en dónde nada es lo que parece pero ninguno parece saber lo que es. Una estúpida logomaquia dónde los que supuestamente defienden la ley y el orden desconocen sus fundamentos y los que atacan al sistema se revelan apasionados defensores de la ley y el orden. El signo de los tiempos.

Para terminar: los titiriteros tienen derecho a hacer su aquelarre en donde quieran. No con dinero público. No sin advertir que no es una obra para niños. Yo tengo derecho a decir que ellos y el encargado de festejos y la concejal forman parte de una red tejida para destruir el estado de derecho, la propiedad y la libertad. No tengo pruebas. Es una opinión. Lo suyo también. Aún.

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